Rúbrica…El partido o el país, Por Aurelio Contreras Moreno

Rúbrica
El partido o el país
Por Aurelio Contreras Moreno


La solicitud de extradición de Estados Unidos contra el ahora gobernador con
licencia de Sinaloa Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el narcotráfico,
ha detonado una crisis política que ha puesto contra las cuerdas al régimen de la
llamada “cuarta transformación”, pero sobre todo a la presidenta Claudia
Sheinbaum.
La respuesta del gobierno del “segundo piso de la transformación” al reclamo
estadounidense, con todo y que el político oriundo de Badiraguato fue obligado a
pedir licencia a la gubernatura, ha sido protegerlo, con todo el costo político que
ello implica. La presidenta ha insistido en que las acusaciones “carecen de
pruebas” consistentes y, envolviéndose en la bandera del patrioterismo, alega
injerencias extranjeras y una supuesta defensa de la soberanía para intentar
desviar la atención del tema central: la implicación, conocida desde hace tiempo,
de políticos de la “4t” con el crimen organizado.
Rocha Moya no es un gobernador cualquiera. Está vinculado directamente, en lo
político y en lo personal, con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien
fue a levantarle la mano cuando fue implicado por Ismael “El Mayo” Zambada en
la trampa que le tendieron los “Chapitos” para entregarlo a las autoridades de
Estados Unidos. Y de paso, también Sheinbaum, quien era presidenta electa,
acabó embarrada en la defensa del impresentable gobernador, arrastrada por su
mentor quien, como quedó claro este pasado fin de semana, es quien sigue dando
las órdenes en este país.
La caída de Rocha Moya arrastraría a muchos otros actores políticos que fueron
apoyados con algo más que porras por el sinaloense. De ahí que la protección
presidencial, con escoltas de la Guardia Nacional incluidos, sea también un intento
de contener un efecto dominó que podría alcanzar altos niveles en Morena.
No hay que perder de vista la declaración que inmediatamente hizo Rocha Moya
tras la solicitud de detención: el ataque de Estados Unidos es contra la “cuarta
transformación”, lo cual debe leerse como una amenaza velada. Al insinuar que la
embestida no es contra él sino contra el proyecto político en su conjunto, el
gobernador lanzó un mensaje no muy difícil de descifrar: si él cae, no lo hará solo,
pues los vínculos con el crimen organizado no son exclusivos de Sinaloa.
Eso ha obligado al régimen morenista a llamar a cerrar filas, al tiempo que se
exhiben fisuras, pues no todos están dispuestos a cargar con el costo de
protegerlo. Este domingo, durante el Consejo Nacional Extraordinario de Morena,
como San Pedro más de uno lo negó, mientras otros marcaban distancia para
evitar “quemarse” con una defensa insostenible. Hasta la nueva dirigente nacional,
Ariadna Montiel, tuvo que salir a decir que “si tenemos certeza de que alguien
comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no serán
candidatos”. Eso hubieran hecho desde 2018, ¿no?
Mientras la presidenta Sheinbaum juega a la “niña héroe”, la publicación de la
Estrategia Nacional Antidrogas 2026 de Estados Unidos este lunes coloca a

México en el centro de la presión norteamericana. El documento enfatiza la lucha
contra el fentanilo, un opioide que ha provocado una crisis de salud pública en
territorio estadounidense. Y en esa estrategia, México aparece como un país
clave, tanto por su papel en la producción y tráfico de la droga, catalogada por el
gobierno de Donald Trump como un “arma de destrucción masiva”, como por la
necesidad de cooperación bilateral en el combate a los cárteles.
La “coincidencia” temporal entre la solicitud de extradición y la presentación de la
estrategia antidrogas no es casual. Washington envía un mensaje inequívoco:
México debe asumir responsabilidades concretas en la lucha contra el narcotráfico
y no basta con discursos de soberanía o acusaciones de politización. La presión
apenas comienza y se intensificará conforme avance el calendario electoral en
Estados Unidos. Y lo que está en juego es la viabilidad misma del país, vía su
estabilidad económica.
La presión estadounidense se traducirá en exigencias de cooperación,
extradiciones y acciones concretas contra los cárteles y los narcopolíticos. Y si el
gobierno mexicano se rehúsa a entregarlos, es muy probable que el Tratado de
Comercio con la Unión Americana se venga abajo y, por si no bastase, que sea
sustituido por aranceles estratosféricos que revienten la economía nacional y, por
ende, al país.
La presidenta de México, en lugar de aprovechar la oportunidad para marcar
distancia, romper las amarras que no la dejan gobernar y demostrar autonomía,
optó por someterse, blindar a Rocha y con ello, a su partido, hipotecando su
credibilidad.
Pero el verdadero dilema de Sheinbaum es uno solo: el partido o el país. Más
temprano que tarde va a tener que decidirse.
Email: aureliocontreras@gmail.com
X: @yeyocontreras

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